A veces, el secreto de la felicidad se halla en la intimidad de un rincón bajo el sol, por pequeño que sea. No importa el tamaño, lo que cuenta es el ingenio y el buen diseño para disfrutar del exterior y la vida natural.

Foto de Alen Rojnić en Unsplash
PARA TODO EL AÑO.
La importancia del clima es vital en el diseño de una terraza o jardín ya que hemos de ser capaces de amortiguar los momentos no agradables y recrear espacios que se puedan disfrutar en diferentes estaciones del año o etapas del día. No sería lógico invertir una suma importante de dinero en un espacio que luego se va a infrautilizar. Si se dispone de una terraza orientada al sur habrá que protegerla del calor en las horas centrales del día durante el verano mediante elementos como vegetación frondosa, toldos, pérgolas o velarías. Si, en cambio, la orientación es al norte buscaremos las partes más soleadas para ubicar las zonas de solárium.

Según la arquitectura del paisajismo más reconocida, se deben combinar a partes iguales la estética con la funcionalidad, por lo que lo primero a considerar a la hora de organizar un espacio exterior debe ser conocer las propias necesidades. El objetico es sentirse cómodo, protegido de inclemencias, a todas horas y en cualquier época del año; y sin olvidar cuestiones prácticas como la facilidad de mantenimiento. Otro aspecto a tener en cuenta es la armonía con el entorno. Una buena estrategia es aunar los conceptos espaciales del interior hacia el exterior a través del diseño. Por su parte, algunos arquitectos señalan como punto de partida determinar los usos que se quiere dar al espacio: comedor exterior, salas de estar, chill-out, zona de juego infantil, huerto urbano, o simplemente escaparate.